#Emocional
Volver al pueblo es como visitar un monumento a la pérdida. Cada vez que vuelves, falta algo más.
Sobre el fulgor de las vetas del suelo de madera, con sus surcos llenos de cera titilando al son de una vela, como la respiración revuelta de una casa vieja y consternada por el velatorio de las arañas de la alacena, se encontraba fijada la mirada perdida de Jara.